Este último mes he estado ocupadísimo con el Observatorio, ELISAVA y cerrando otros proyectos, de ahí la baja actividad de los últimos tiempos.
Aunque tampoco todo es ethos calvinista, nobleza obliga: los placeres del verano me hacen muy difícil escribir en mi blog y hasta leer los feeds de otros.
Tengo un par de borradores por publicar, pero no creo que llegue a escribirlos. Así que me parece mejor anunciar el parón vacacional ahora mismo.
Les deseo buenas vacaciones a todos aquellos que las tengan. Nos volvemos a ver en septiembre.
LLevando en bicicleta a mi hija Eloísa (5 años, 22 kilos), me siento como Atila sobre su mejor caballo.
Del centro de Badalona a Sant Andreu, al casal d’estiu, bajo el sol matinal.
La Central Térmica del Besòs es la primera batalla, después viene el edificio del Forum, o mejor dicho, el Pabellón Herzog. Luego, mientras cabalgo por la Rambla de Prim, cruzar la Gran Vía es el siguiente hito, que sorteo con total hidalguía.
Hasta que irrumpe, desde el pasado, la muela del juicio. La única que me queda, la que dijeron que ya no hacía falta sacar. Aparece. Se hace notar, me hiere. Se abre paso en mi encía y me perfora el cerebro.
A los 38 años. La maldita sigue ahí y vuelve a la carga.
Y me tira de cabeza a la tierra.
Cambio de marcha. Me queda la subida del final de la Rambla de Prim, cruzar la vía del tren y después es un tramo fácil hasta Fabra i Puig. Eloísa ya no pesa 22 kilos, sino 220. Aunque debo decir que el pedalier recién estrenado es una maravilla.
Entretanto, con la punta de mi lengua, provoco al monstruo agazapado que se esconde en el extremo derecho de mi mandíbula y sigo pedaleando como si nada.
Leo en la wikipedia que la última persona ejecutada por medio de la guillotina fue Hamida Djandoubi, un inmigrante de origen tunecino, condenado por asesinato y secuestro.
Esto sucedió el 10 de septiembre de 1977 en Marsella, Francia. Hace apenas 30 años.
El sábado pasado, con una suculenta barbacoa en mi casa, hemos cerrado la primera expedición del programa Vostok en Barcelona.
Después de veinte semanas tocando casi todos los puntos del programa, y muchísimos otros que no estaban en él, el curso se acabó. La misión fue un éxito y yo estoy felicísimo de haber tripulado la nave Vostok Barcelona.
Este año hemos contado con las visitas de 3 invitados. El primero fue Enric Quintero, quien nos explicó cómo las métricas pueden mejorar la experiencia de usuario. También nos acompañó Francesc Ribot, que nos habló de branding y experiencia de marca. El último visitante fue Josep Casanovas, que nos contó secretos de gestión de proyectos.
Resultado de la misión: 6 profesionales del diseño de interacción listos para afrontar cualquier riesgo y un profesor que, gracias a ellos, sabe mucho más de lo que sabía hace 6 meses.
En agosto voy a Argentina y me gustaría dar alguna clase o seminario corto mientras estoy ahí.
Casi no tengo contactos en Bs.As. así que si alguien de alguna escuela/universidad lee esto y está interesado en organizar algo, se puede poner en contacto conmigo a través del formulario de contacto y pensamos algo.
El futbolista alemán Lukas Podolski, nacido en Polonia, marcó los dos goles que el otro día le dieron la victoria a Alemania frente Polonia durante la primera ronda de la Eurocopa 2008. Hizo los golés pero no los festejó.
Ayer, Hakan Yakin, un suizo con padres turcos, recibió un pase de otro suizo de ascendencia turca, Eren Derdiyok, y le metió un gol a Turquía. Yakin tampoco festejó el gol (Turquía terminó ganando el partido, pero esa es otra historia).
Tal vez sea imposible adoptar una nacionalidad hasta el tuétano. Si Yakin se llamara Bertoli, y sus padres hubieran nacido cerca del lago de Lugano en vez de en Turquía, Yakin hubiera festejado como un loco.
Yakin, que ahora se llamaría Luigi Bertoli, no hubiera pensado en que sus tíos y sus primos se pondrían tristes por la derrota, porque sus primos, que ya no se llamarían Mehmet, Ozlem o Nazim sino Carlo, Luca o Gina, también habrían festejado junto a él.
La patria es la infancia, el cielo, el suelo y la atmósfera de la infancia. [...] La patria es el paisaje de la infancia y quédese lo demás como mistificación política.
La infancia de Yakin, intuyo, debe haber transcurrido en un barrio de edificios de vivienda social, habitado mayoritariamente por turcos y adornado, sobre todo, con antenas parabólicas, donde buenos días se dice Günaydın y no Guten Morgen.
Daré dos charlas de 20 minutos sobre el paleofuturo (las visiones que en el pasado se tenían de cómo sería el futuro), sobre conceptos de productos que nunca llegaron a ver la luz (como el Ford Nucleon, que funcionaría con un pequeño reactor nuclear) y sobre inventos que lo tenían todo para triunfar, pero que se han quedado en el camino.
El evento dura del jueves 26 al domingo 29 de junio. Mi charla será seguramente el día 28 por la tarde.
Ayer Alberto Contador ganó el Giro d’Italia. Si la historia es cierta, Contador no pensaba participar y estaba de vacaciones en la playa en el momento que su jefe de equipo lo convocó para correr. Contador comentaba en televisón que iba a ver qué tal, que iba a correr seis o siete etapas y que si no iba bien volvería a sus vacaciones. Contador fue, se lo tomó en serio y terminó ganando el Giro.
Esto me recuerda al equipo de Dinamarca de 1992 en la Eurocopa. Los jugadores daneses estaban todos de vacaciones cuando fueron convocados para jugar el torneo. Yugoslavia, que se desangraba en una guerra, quedaba excluída del evento por el embargo decretado por la ONU. Los daneses, todavía con el el bañador puesto, fueron a Suecia a reemplazar a Yugoslavia, jugaron lo mejor que pudieron y ganaron la copa.
Ni Contador, ni Laudrup, Jensen o los demás daneses, tenían nada que perder, pero lo terminaron ganando todo.
¿Cuantas versiones alternativas de un diseño conviene presentar al cliente?
Me refiero a alternativas presentadas en una misma sesión, no a iteraciones o versiones. Yo diría que el número máximo es 4 y el ideal son 3. Más de eso nos trae problemas.
Si ofrecemos más alternativas, al cliente le costará mucho decidirse y cuando lo haga se sentirá inseguro acerca de la idoneidad de su elección.
Por aquello del coste de oportunidad (el valor de la mejor opción no realizada)el cliente experimentará sensaciones mezcladas: ha elegido (a su juicio) la mejor de una serie de buenas alternativas, pero para esto ha tenido que sacrificar otras buenas opciones. Según escribe Schwartz en The Paradox of Choice, cuando elegimos una de entre varias alternativas de similar calidad, tendemos a pensar en las oportunidad perdidas más que en el potencial de la alternativa elegida, lo cual afecta notablemente el grado de satisfacción.
También, y esto es un truco basado en la idea del anchoring, es conveniente incluir una versión, que sin llegar a ser mala, apenas satisfaga el mínimo de calidad y sea bastante más mediocre que las otras 2 o 3 alternativas.
Agregado 30/6:
Debería haber empezado con:
¿Cuantas versiones alternativas de un diseño conviene presentar al cliente, si hay que presentar más de una versión?
Coincido con los comentarios de Jordi y Ale que dicen que lo ideal es presentar una sola versión. Aclaro que no quería decir que siempre haya que presentar 3 versiones, con número ideal me refiero a la cantidad que conviene presentar en el caso de que haya que ofrecer más de una versión.
Sin duda presentar una versión es más deseable que presentar tres y los clientes que sólo esperan una versión son mejores que los clientes que esperan varias versiones, estos no son ideales, pero son más frecuentes.
He pasado una semana espantosa con intensos dolores en el cuello, que se extendían por el hombro derecho y bajaban hasta la mano (señal inequívoca de nuestra enfermedad laboral conocida como RSI). El ataque se manifestó después de un fin de semana trabajando mucho en los planes de estudio de Elisava, desde la computadora de casa, donde no tengo un software para forzar pausas, entonces me dejé llevar y trabajé demasiadas horas seguidas.
Para evitar estos males profesionales una buena ayuda es utilizar un buen software de pausa como por ejemplo WorkRave (Win/Linux) y hacer ejercicios de relajación. Una vez con el problema, la solución de oro es el osteopata, que hace maravillas.
A pesar del cuello duro, las conferencias de la semana pasada han ido bien. Fue alucinante hacer un taller de prototipado en papel con más de 100 personas.